martes, 31 de diciembre de 2013

8. CARITATIVA LA MENTIROSA

MI TÍA POLÍTICA, AMIRA

Acabo de abrir un email que dice: "Amira murió". 

Llorando, en medio de la conmoción que me causó su muerte empecé a escribir esta anécdota.  "Amira", mi tía política, natural de Campo Alegre, una población de Huila, Colombia, llegó a Medellín (Antioquia), con su esposo, mi tio, el "negro". Nunca supe porqué le decían negro y tampoco por qué él era mal esposo y mi otro tio, Plantagenet era un modelo.

Más o menos por la época 1948-49, llegó a Colombia un nailón super-transparente, y super-costosísimo. Mi tia política Lia, fue de las primeras de usar una blusitas con resorte en la cintura, con un aplique felpudo al altura del hombro. El diseño de blusa "con resorte", y la transparencia del material, dejaban a las claras que quienes usaban la novedosa prenda, tenían "billete", además Lía siempre vestía lo mejor.

Mientras mi tía Lia, vestía de nailón y terciopelo, Amira, esposa de mi tio "el negro", pasaba las duras y las maduras para estar a la altura de mi familia, en lo que a vestimenta se refiere. Yo que para la época rondaba los 9, había aprendido en el colegio de las salesianas, que caridad, no solo es dar cosas materiales. Una persona caritativa regala una sonrisa, una palabra, no humilla, no saca los trapitos al sol. 

Yo me sentía feliz de ir a visitar a Amira, mientras su esposo, mi tío trabajaba, porque nuestra conversación giraba en torno a nosotras "las mujeres", en cambio en la casa de el lado, la de mi abuelita, las conversaciones giraban en torno al nieto más pequeño, pero esa es otra historia; la de "mi abuelita", que solo quería a los nietos rubios, de ojos azules y si de paso eran hijos de sus hijos ricos, mejor. Yo que no clasificaba en ese grupo, prefería irme a conversar con Amira.

Era la fiesta de navidad, mi tío el negro, como siempre se lució con el regalo: dos pinturas enormes y costosas, que desde entonces adornaron corredor de la casona, fueron el tema de conversación de los asistentes. Amira, que me trataba como a un adulto me dijo: "linda la blusa de Lía". Despierta y feliz, sin asomo de duda, contesté: Claro, ella viste muy bien, pero pobrecita, debe sufrir mucho, sabiendo que su esposo es ladrón. Usted, en cambio, debe sentirse feliz  porque su esposo es honrado y trabajador. (Plena, acababa de hacer una obra de caridad, de mi vida). 

Cómo así, me preguntó ella. Claro, usted sabe que mi tío Plantagenet trabaja en Avianca, en el aeropuerto, y como las maletas se abren y se revientan de llenas, mi tio coge lo que le gusta. Amira atenta y sorprendida me miraba. Haber le explico: la blusa que tiene Lía por ejemplo, es delgada, y por lo regular la ropa delgada se sale un poco de las maletas, entonces mi tío, las acaba de sacar y se roba esa ropa. En cambio usted, no estará tan bien vestida como Lía, pero al menos sabe que su marido no es un ladrón.

Apenas había llegado a mi casa, que quedaba a unas dos cuadras más arriba, cuando mi tía Diana después de hablar en voz baja con mi mamá, me dijo: Te necesitan en casa de la abuela. Mi mamá con un movimiento de cabeza me permitió ir con la tía. Orgullosa, caminaba al lado de mi tía, claro, la abuelita se dio cuenta que soy la nieta mayor, me va a dar un regalo, o para qué me puede necesitar, qué importa el para qué, lo importante es que me necesita. Orgullosa de entrar al cuarto de la abuela; interrumpió mis cabilaciones: Usted le dijo a Amira, que Plantagenet es un ladrón? Me dí cuenta que no me estaban acusando, la abuela, solo quería confirmar lo que Amira decía y Amira no era de la familia.  Segura de mi misma contesté noooo. Como se le ocurre. Quién dijo eso. Sali avante del percance, y al salir le escuché decir a alguien "los niños no mienten, además Ruth estaba tranquila y muy segura". A la pobre Amira se le armó un boroló, que tuve miedo de aclarar en esa época y todavía hoy siento terror de pensar cómo enfrentó esa joven mujer a la orgullosa abuela, y sus dos jóvenes y malcriadas hijas, mis tías. Pero lo dicho, es un tema que todavía hoy me asusta y remuerde la conciencia, así que mejor voy a cambiar de tema.

Por la época de esta historia el lider Liberal Gaitán fue asesinado en Bogotá. Los periódicos todavía hoy comentan el desastre ocurrido en la capital de Colombia. El vandalismo que hubo es inarrable. Aún recuerdo a Silgo, el albañil que construyo nuestra casa, contando lo terrible del desastre ocurrido en el centro de la ciudad; no quedó vitrina buena, las mercancías rodaban por las calles y antes de que las pisotearan y volvieran nada, recogí relojes, vestido, mesas y más, tuve que hacer varios viajes, orgulloso de su adquisición decía Silgo, que no participó en el safarrancho.

Y mientras los mayores lloraban y sufrían la muerte del líder, yo alegré recorte del periodico a "Gloria", la hija del líder asesinado el día de su primera comunión. Ella vestía un manto (velo) de tul, más feo que el mió. Mi mamá que era modista, me hizo un velo de encaje "como de novia". Con esmero he conservado la tarjeta de invitación a mi piñata que fue en grande. Don Jilio el profesor de mis hermanos me regalo un cuadro con una leyenda muy linda que decía algo así "que este ángel te guarde y te oriente para que seas grande". Grande como el líder asesinado, pensaba el día de la muerte de Gaitán. Todavía hoy sueño con crecer, los 1.59 no me agradan, tampoco el mundo en que vivo, y abrí este blog para tener el trabajo que la sociedad me niega. Sueño con el día en que el viejo pueda poner al servicio de la sociedad su capacidad y experiencia, eso sería grande.

Pero ese es un tema vedado, en qué puede trabajar una mujer de 75. Camuflada, desde la web, poco a poco, despasito y en voz baja, suelto una perla en cada capítulo: "ejercite su mente", "colabore con la sociedad", "haga algo útil" y doy ideas, porque soy soñadora, pero no tengo espíritu de mártir, y siento que sería incapaz de soportar las críticas de parientes y amigos si se enteran que en todo lo que hago, busco la posibilidad de un trabajo que ayude a combatir la rutina a los de mi generación.

Escribo anécdotas con nombres propios, para facilitar la recordación y no confundir las ideas. Encontré escribiendo una actividad que además del goce que me produce recordar, me permite ejercitar la mente. Ensaye, es maravilloso recordar personajes de una época pasada. Ahora entiendo porque hay una máxima que dice "todo tiempo pasado siempre fue mejor".

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