sábado, 28 de diciembre de 2013

3. MI HERMANO EL CULEBRERO

Quieta Margrita fue una novela, protagonizada por el artista colombiano Arango, no recuerdo el nombre del actor, que tuvo tanto éxito, que en los años 80 hicieron una segunda serie.

A finales de los 50 mi padre orgulloso fue a visitar a su hijo mayor, que siendo muy joven alcanzó el cargo de Gerente de la Ford en Cartagena, Colombia. Al domingo en la mañana después de salir de misa de 12, mi hermano parqueo el carro, con la maleta abierta en y empezó una perolata: Quieta Margarita, ya la voy a sacar, decía con frecuencia, mirando a hacia maleta abierta del carro, creo una expectativa en los asistentes, que no se atrevían a irse antes de ver a Margarita, aunque todos sabían qué figura tenía. Mi papá, no sabía donde esconderse, el había viajado a ver a su hijo, pero no imaginaba que fuera culebrero. Era tanta la gente alrededor del carro, que el alcalde de la ciudad, que había asistido a la misma misa, se acercó y le dijo a mi hermano: Oiga, aquí no puede vender nada sin un permiso, y sin darle tiempo a que lo hiciera desalojar; mi hermano le contestó, que él no vendía nada. 
Y así entre risas y bromas, mi papá recobró la calma, pero no mi hermano que fue invitado a almorzar por el alcalde en esa ocasión.  Y en la medida que tenía éxito con sus bromas, mi hermano cada día inventaba una más fuerte y pesada.

Yo tuve oportunidad de ir a visitarlo a Cartagena de Indias. nombre que le dio el conquistador Rodrigo de Bastidas a la ciudad, porque encontró alguna similitud con Cartagena de España. La ciudad es conocida por su historia, murallas, castillos y coches o victorias que hacen del lugar un sitio paradisíaco, admirado por turistas y propios.  Monumentos como el de los "zapatos viejos"  ubicado detrás del Castillo de San Felipe, construido en homenaje a Luis Carlos López, un poeta, que le cantó su ciudad nativa, y en el último párrafo dice:

-Más hoy, plena de rancio desaliño,
-bien puedes inspirar ese cariño,
-que uno le tiene a los zapatos viejos.

Porque los colombianos, somos gentes sencillas, capaces de amar los zapatos viejos; no es justo que siempre nos menciones en procesos tan penosos como el de la droga y sigamos con ganamos la fama, cuando en el mundo actual, no hay país sin su mancha, por ejemplo:

-La Cosa Nostra y Cicilia, una hermosa isla, que a pesar de ser la cuna de la mafia y los Capola, no fue estigmatizo al italiano.

-Y en Estados Unidos All Capone o el cara cortada, fue un caso tan famoso que inspiró a productores de cine a popularizar hazañas, que seguramente inspiraron a niños como Escobar y todos sus secuaces a amar el dinero, sin importar la procedencia.

-Escándalos como la muerte de Marlin Monroe, el Water caso Gate, los liki likis, y la tragedia de Boston, en Estados Unidos, un país de gentes trabajadoras, admiradas por latinos y europeos, que no generalizamos y a cambio quisiéramos reciprocidad, que no generalicen, ni estigmaticen a ciudadanos de pueblos subdesarrollados, que lo único que hemos hecho es tratar de copiar lo que aprendimos a partir de la Alianza para el Progreso, cuando los jóvenes que vinieron a estos países, nos enseñaron a sembrar y comercializar la marihuana.

Podría alargar esta lista de pecados hablando de Hitler, el caso Profunlo, la Muerte de la Princesa Diana, pero no se trata de polemizar, solo quiero decirle al lector de mi blog, "póngase a pensar", como decía José Fernandez un presentador español de nuestra televisión colombiana.
  
No soy una resentida, pero si lamento, que todavía hoy, años después del fenómeno de la droga, cuando han salido a la arena traficantes tan famosos como los mejicanos, los colombianos sigamos cargando con la fama.

Yo que tuve que luchar por el título de ciudadana, pues en mi juventud no teníamos cédula de ciudadanía, tampoco íbamos a la universidad y por falta de estudios no podíamos aspirar a cargos importantes.

A mi edad, sigo soñando con una Colombia igual a los países del área, es decir con problemas que analizados con cabeza fría, no afectan a la población entera. Dicen que los sueños, sueños son, y que mejor que un sitio web, para soñar lo que pudo haber sido y no fue.

Haga memoria, comparta con nosotros sus amigos virtuales, sueños y recuerdos, sonría escribiendo aquí, envíenos sus anécdotas.

Escribo anécdotas con nombres propios, para facilitar la recordación y no confundir las ideas. Encontré escribiendo una actividad que además del goce que me produce recordar, me permite ejercitar la mente. Ensaye, es maravilloso recordar personajes de una época pasada. Ahora entiendo porque hay una máxima que dice "todo tiempo pasado siempre fue mejor".

No hay comentarios:

Publicar un comentario