sábado, 28 de diciembre de 2013

4. MI CAMARITA 127 Y LA DIGITAL ME DEJARON LA MISMA EXPERIENCIA

A mis 8 años de edad, me trajo el niño Dios una cámara de fotos de verdad, hago la aclaración, porque en mis tiempos jugábamos con teléfonos, máquinas de coser de plástico, inclusive las pistolas con que jugaban mis hermanos a los 12 años eran de plástico. 
Al 25 de Diciembre quise ir a tomar fotos al colegio, y mi papá intercedió por mi, déjela, le dijo a mi mamá: en las afueras del colegio puede que encuentre niñas jugando.  Efectivamente, había algunas niñas, que no podían creer que yo tuviera "una cámara de verdad" y menos aún que fuera mía.
Tomé siete de las ocho fotos. Era lo máximo, de la máquina 127, no tengo ni idea que quería decir, pero mi papá me hizo la aclaración.
Al iniciar segundo elemental, las niñas curiosas me rodearon, para confirmar si era cierto que yo les había tomado fotos a las niñas. Me convertí en la niña más popular del salón y a diario me preguntaban cuándo iba a llevar las fotos.  Yo contestaba lo mismo que me decía mi papá "las están revelando", y prometía reclamarlas pronto, para hacerlo debía ir al centro de la ciudad. En esa época en los barrios solo se había tiendas con lo básico de la canasta familiar y una que otra miselánea.
En la medida que las niñas se cansaban de la excusa, me iban retirando su amistad. Las de primero elemental, se habrían sentido orgullosas de jugar con una de segundo, pero jugar con ellas habría sido una humillación más grande que la que me hacían las niñas al no escogerme cuando "picando" escogían las niñas y formaban los equipos, para jugar Basketball a la hora del recreo. Para las personas que no conozcan la palabra recreo, en Colombia se utiliza para hablar del descanso que da a los niños en la mitad de la jornada de estudio.
Por vergüenza, nunca me atreví a mostrarles la única foto que salió, para probar que la máquina si era de verdad, pero es que a mi la tecnología nunca me ha querido ni poquito. La única foto que conservo de mi primera experiencia como niña grande, no la tomé yo; de regreso a casa, le pedí a alguien que asombrado al ver mi cámara, me habló, y aproveché para pedirle que me tomara la foto, en una bicicleta que había frente a la casa de misia Chana, la señora que vendía helados, porque las neveras eran artículo de lujo, que solo familias acomodadas o ricas como la tía Maruja podían permitirse. Las ventas de helados por las ventanas de las casas y los carritos con música, anunciando la llegada del ambulante también desaparecieron en la modernidad de los años 60.
Y para esa misma época nadie se atrevería a dejar una bicicleta parqueada en la calle, como la que aparece en la foto, como prueba que había una vez... gente honrada, aunque también los cuentos ilustrados y leídos por los abuelos desaparecieron.

bicicleta y ruth

Los avances y la tecnología nunca han sido fáciles y para mi fue tan duro manejar mi camarita 127, como la cámara digital que llevé a la Argentina donde tomé películas y fotos también con el celular, y a pesar de haber seguido las instrucciones de mi papá, para que nunca me volviera a pasar eso (eso que me aíslo del grupo de niñas grandes, que se sin compasión se burlaban de mi, cuando llegaron a la conclusión que la cámara era de juguete). Decía que tuve en cuenta no tapar la lente con los dedos y también pasar la foto después de cada clic, o play y a pesar de tanto cuidado, no salio ni una foto. 

 Ver foto. catálogo

Las pocas fotos que conservo, son copias que me regaló Jitka mi compañera de viaje, a quien la tecnología no la odia.

Comparta con nosotros sus amigos virtuales, penas y alegrías, que aunque no me crean, escribiendo esta anécdota, sentí un ligero alivio, y mientras la escribía reflexione y entendí que en las cámaras digitales no hay que pasar la foto. 


Escribo anécdotas con nombres propios, para facilitar la recordación y no confundir las ideas. Encontré escribiendo una actividad que además del goce que me produce recordar, me permite ejercitar la mente. Ensaye, es maravilloso recordar personajes de una época pasada. Ahora entiendo porque hay una máxima que dice "todo tiempo pasado siempre fue mejor".

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